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lunes, 28 de noviembre de 2016

PRÓXIMA NOVEDAD DE AISGE: "AUTOBIOGRAFÍA DE JACK TAYLOR"



Jack Taylor escribe su autobiografía para la Fundación AISGE
‘Cuento lo que me permite mi disco duro’ relata con ternura las andanzas de quien fuera vecino de Marilyn Monroe y compañero de camerino de Imperio Argentina.

 Aunque nació siendo George Brown Randall (Oregón City, EE UU, 1936), Jack Taylor no utiliza ningún pseudónimo porque Jack es el nombre de un actor enorme, de mirada profunda y gesto enigmático. Nunca quiso encasillarse en ningún género, aunque hizo decenas de westerns y películas de terror, y supo reinventarse hasta alcanzar el grado de guiri mítico entre aquellas generaciones que crecieron disfrutando de la serie B y las sesiones dobles en los cines de barrio.

   Recién llegado del otro lado del Atlántico, tras pasar por Los Ángeles y México, Jack enseguida vio claro que su destino natural no era Hollywood, sino Europa. En el viejo continente triunfaban el neorrealismo italiano y la nouvelle vague francesa, sin olvidarnos del spaguetti western y el cine de terror que se desarrollaron en España a partir de los años 60. Todo un reto para un actor versátil e inteligente como él, que acaba de celebrar este mes de octubre su condición de octogenario.
   Hablar inglés le sirvió para alcanzar muchos papeles y metas en la vida, pero solo llegó hasta donde lo ha hecho gracias a su contrastada calidad profesional y humana. Y sobre todo ello reflexiona en Cuento lo que me permite su disco duro, una autobiografía tierna y amenísima que verá la luz el próximo mes de enero a través del Taller de la Memoria, la colección de la Fundación AISGE sobre los veteranos de nuestra escena. El prólogo corre por cuenta del cineasta Eugenio Mira, amigo personal del autor y colaborador en diversos proyectos.

Historia viva
Basta un primer vistazo a las páginas para darse cuenta de que afrontamos las vivencias de un hombre distinto, que ha coincidido y trabajado con algunos de los actores y actrices más grandes de la historia. Por nombrar solo algunos: Marilyn Monroe, Henry Fonda, Marlene Dietrich, Greer Garson, Pola Negri, Christopher Lee, Klaus Kinski, Rex Harrison, Arnold Schwarzenegger, Mickey Rooney, Richard Burton, Max Von Sydow o Natalie Portman.

   Asimismo, compartió focos con grandes nombres de cine patrio, desde Imperio Argentina a María Conesa, Alfredo Mayo, Saza, Antonio Ozores, Amparo Soler Leal, Victoria Abril, Javier Bardem, Eduardo Noriega, Kity Manver, Héctor Alterio o Carlos Hipólito, por no hacer la lista interminable.

   También es impactante la nómina de directores de renombre ante cuyas cámaras desarrolló su talento. Entre los internacionales, constan John Milius, Milos Forman, Roman Polanski o Joseph Mankievich. Por su parte, la nómina nacional incluye a Pilar Miró,  León Klimovsky, Carlos Aured, Amando Ossorio, Mariano Ozores, Emilio Martínez Lázaro, Alfonso Ungría, Vicente Aranda, Jesús Franco, Javier Elorrieta, Antonio Giménez Rico, Víctor Erice, Francisco Rovira-Beleta, Juan Piquer Simón, Eugenio Mira, Santiago Tabernero... Historia de antes y de ahora tras el objetivo.

   El relato va y viene por la memoria y el tiempo a través de los capítulos de Cuento lo que me permite su disco duro. El resultado no tiene nada de deslavazado, sin embargo, puesto que siempre mantiene un sutil hilo conductor que dota a la historia de una brújula propia.

   México, España, Italia, Turquía, Francia, Marruecos, Alemania... El cosmopolitismo de su trabajo le ha llevado por medio mundo, algo que Taylor lleva a gala. Su amor se redobla en los casos de México D.F., donde empezó todo; Berlín, la ciudad en la que se siente feliz rodeado de cultura; París, lugar de tantos recuerdos buenos, o Madrid, a la que ha convertido en su casa tras medio siglo de fidelidad.

Momentos buenos y menos buenos
Jack Taylor no ha querido hacer una enumeración pesada y prolija de su carrera profesional, ni hacerlo en estricto orden cronológico y progresivo. Ha preferido soltar a borbotones todo lo que le salía de su “disco duro”, sin discriminar recuerdos, recordando tanto los buenos momentos como los menos buenos. Y se ve a lo largo de las páginas que ha disfrutado haciéndolo, visualizando tanto las vivencias propias como las que le han contado tras horas de camerinos, vestuarios, escenarios y plateas.

   Como él mismo recalca, a las nuevas generaciones algunos de estos nombres y formas de trabajar que ha relatado “les sonará a chino”. Pero ahí quedan. “Para la historia y para el que quiera leerlo”, reflexiona.

   Algunas revelaciones de este libro de memorias: nuestro protagonista vivía enfrente de Marilyn Monroe, compartió camerino con Imperio Argentina y María Conesa, intercambió confidencias con Shelley Winters y sabría bien qué contestar si le llamaran Wamblí Glishká (Águila Moteada). En las páginas no encontrará el lector, en cambio, carnaza rosa, historias procaces, secretos de alcoba o alabanzas gratuitas. El propio actor lo deja claro en la dedicatoria de inicio a su hijo y en su cita de Walt Whitman.
 
   Al final de este entretenido pasaje de la historia cinematográfica  reciente solo se vislumbra un punto negro en el horizonte de los recuerdos de Taylor. El de Oregón nunca pudo cumplir el sueño de trabajar con su admirado Orson Welles. Pero esa es otra historia.

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domingo, 24 de abril de 2011

PAUL NASCHY CUANDO LAS LUCES SE APAGAN

Paul Naschy Cuando las luces se apagan
MEMORIAS / FUNDACIÓN AISGE / 2008 / 8 EUROS
Tercer libro dedicado a Paul Naschy en nuestro país y publicado conjuntamente por la Fundación AISGE y T&B Editores dentro de la colección Memoria de la Escena Española donde se recogen las memorias del actor. El libro es una ampliación de las primeras memorias que ya editó Alberto Santos a finales de los 90.

Entre el prólogo de Luis Eduardo de Cuenca y un epílogo de Tarantino reconocido fan del actor, encontramos más de 200 páginas repletas de recuerdos de la infancia de Naschy,su pasión por la pintura, sus éxitos deportivos ,sus amores de juventud, la relación con su familia y como comenzó su interés por el cine. Nos cuenta como recibió la inspiración para crear sus personajes y guiones de sus películas. Estos recuerdos se alternan con sus reflexiones acerca del cine fantástico actual. El libro nos muestra a un Jacinto Molina multifacético como escritor de novelas, deportista de élite, ilustrador y como llegó a alcanzar su más conocida faceta de actor.
En el libro nos desvela como nació su seudónimo y recuerda sus  mejores momentos en el cine , su etapa en Profilmes y su exitosa etapa en Japón. Paul no solo nos habla de sus buenos momentos en la vida sino que también se desnuda y así conoceremos sus peores momentos en los 80 y comienzos de los 90 cuando cayó en el más absoluto olvido para la profesión, las amenazas que sufrió con sus películas más políticamente arriesgadas en plena transición política española  y de las oportunidades pérdidas en el mundo del cine. En definitiva un libro muy recomendable para los aficionados al fantaterror.

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