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viernes, 31 de julio de 2026

ENTREVISTA A FRANCISCO BRACERO JEREZ AUTOR DE "STEAMPUNK, UNA ESTÉTICA RETROFUTURISTA"

 


Entrevista a Francisco Bracero Jerez autor de  Steampunk, una estética retrofuturista 


El universo steampunk se ha convertido en uno de los movimientos más fascinantes dentro de la cultura fantástica contemporánea, una corriente que combina la imaginación futurista con la estética del pasado, recuperando engranajes, máquinas imposibles, inventos alternativos y una visión romántica de la era victoriana.

Con motivo de la publicación de Steampunk, una estética retrofuturista de Ediciones Asimétricas, hablamos con su autor, Francisco Bracero Jerez, para conocer más a fondo el origen, la evolución y las claves de este fenómeno que ha trascendido la literatura para llegar al cine, los videojuegos, el arte y el diseño.

A través de esta entrevista descubriremos cómo nació su interés por el steampunk, qué elementos definen esta estética retrofuturista y por qué continúa fascinando a creadores y aficionados que encuentran en ella una forma diferente de imaginar otros futuros posibles.


  ¿Recuerda cuándo fue su primer contacto con el steampunk? ¿Qué fue lo que le fascinó de este universo estético y narrativo?  

Hace unos años, mientras planeaba la estructura de mi novela Esclavos de la Sangre me encontré un serio problema: por más vueltas que le daba, más obvio resultaba que la historia que quería contar ya la había leído en otros libros. Necesitaba un revulsivo que animara al lector a implicarse en la historia. Así que me puse a buscar a ciegas, hasta dar con una imagen que consistía en zepelines, rascacielos que se alzaban sobre ciudades repletas de humo e ingenios mecánicos. 

La estética que presentaba me atrapó al instante. 

No tardé en descubrir que el género al que pertenecían se llamaba steampunk y el significado que ocultaban las imágenes era mucho más profundo de lo que parecía a simple vista, esa tensión entre lo conocido y lo fantástico, entre las apariencias victorianas en contraste con la reorganización de la máquina de vapor, el hierro y los personajes que difieren de la historia que conocemos. En esta vuelta al pasado para criticar el presente no solo me pareció la chispa que necesitaba, sino una puerta de entrada para estudiar a fondo este género.

  En la introducción afirma que el steampunk es mucho más que una propuesta visual llamativa. ¿Qué valores o ideas cree que suelen pasar desapercibidos para quienes solo conocen su estética superficial?  

Creo que lo que suele pasar más desapercibido es que el steampunk no utiliza su estética como un simple envoltorio llamativo, sino como un instrumento crítico y conceptual que cuestiona nuestra relación con la tecnología, la historia y el poder: tras la fascinación por los engranajes y el vapor hay una reivindicación de una técnica visible, comprensible y participativa frente a la opacidad digital contemporánea, una impugnación de la idea de progreso lineal al imaginar alternativas históricas posibles, y una voluntad de reescribir el pasado desde los márgenes dando protagonismo a sujetos tradicionalmente excluidos, como mujeres, clases trabajadoras o identidades disidentes; además, esa atención al detalle material y artesanal no responde solo a un gusto decorativo, sino que se convierte en una crítica a la producción masiva y al consumo pasivo, al tiempo que invita al lector o al espectador a implicarse activamente en la construcción del sentido, de modo que la estética deja de ser superficial para convertirse en el núcleo mismo del significado y en una forma de resistencia cultural frente a las lógicas dominantes de la modernidad.

  El steampunk sigue muy presente en la literatura, el cine, los videojuegos y la moda. ¿A qué atribuye la vigencia de un movimiento nacido hace ya cuatro décadas?  

Atribuiría su vigencia a que el steampunk no depende de una moda concreta, sino que responde a inquietudes muy actuales: en un contexto dominado por tecnologías opacas, consumo rápido y sensación de saturación cultural, el género ofrece una alternativa reconocible al proponer una relación más humana, visible y creativa con la técnica, donde el sujeto no es un usuario pasivo sino un agente que comprende y transforma los objetos; al mismo tiempo, su relectura crítica del siglo XIX le permite cuestionar problemas que siguen vigentes (desigualdad social, género, colonialismo) sin quedar atrapado en el presente inmediato. Creo que funciona como un laboratorio imaginativo donde explorar otras formas de modernidad; además, su carácter híbrido y transmedia, capaz de integrarse en literatura, cine, videojuegos o moda, facilita su constante renovación, mientras que su dimensión participativa, especialmente visible en el cosplay y la cultura del hazlo tú mismo, convierte a los seguidores en creadores, reforzando una comunidad activa; en definitiva, te diría que el steampunk perdura porque no es solo una estética reconocible, sino una herramienta flexible para pensar el presente, recuperar agencia frente a la tecnología y construir identidades críticas y creativas.

  ¿Por qué decidió dedicar un ensayo específicamente a la dimensión estética del steampunk en lugar de abordar el género desde una perspectiva exclusivamente literaria?  

Decidí centrarme en la dimensión estética porque, tal como defiendo en el ensayo, en el steampunk la estética no es un elemento accesorio ni subordinado al relato, sino el lugar donde se genera el sentido mismo, ya que son los objetos, los materiales, las máquinas y su disposición visual los que articulan tanto la experiencia narrativa como su carga simbólica y crítica; abordarlo únicamente desde una perspectiva literaria habría reducido el análisis a tramas, personajes o convenciones genéricas, dejando fuera aquello que hace singular al movimiento: su condición de estética total que atraviesa arquitectura, moda, diseño y prácticas culturales como el cosplay, y que funciona como un lenguaje capaz de cuestionar la idea de progreso, repensar la relación entre ser humano y tecnología y visibilizar dimensiones políticas ligadas a la historia y a la materialidad; en este sentido, analizar la estética no es apartarse de lo literario, sino ampliarlo, porque en el steampunk la narración no se limita al texto, sino que se encarna en formas, objetos y experiencias que hacen del género un fenómeno cultural mucho más amplio y complejo

  El libro dedica un capítulo importante a la época victoriana. ¿Qué tiene ese periodo histórico que lo convierte en el escenario ideal para la imaginación steampunk?  

La época victoriana se convierte en el escenario ideal para el steampunk porque concentra, de forma especialmente intensa, las tensiones que el género quiere explorar: es el momento en que nace la modernidad industrial, con avances científicos y tecnológicos extraordinarios, pero también con una estructura social profundamente desigual basada en clase, género y raza; esa combinación de innovación y conflicto permite al steampunk trabajar simultáneamente con fascinación y crítica, utilizando el vapor, la máquina y la ingeniería como símbolos de progreso, pero también como herramientas para cuestionarlo. Además, es un periodo donde la tecnología todavía es visible, material y comprensible (engranajes, fábricas, ferrocarriles) lo que facilita su reinterpretación estética como algo tangible frente a la opacidad digital actual, y donde la sociedad está lo suficientemente codificada en normas, jerarquías y roles como para poder ser subvertida narrativamente; por ello, defiendo que el steampunk no elige la Inglaterra victoriana por nostalgia, sino porque funciona como un laboratorio histórico donde imaginar alternativas, desviar el curso del progreso y dar voz a sujetos marginados, convirtiendo ese pasado en un espacio abierto a la experimentación cultural y política.

  En su opinión, ¿el steampunk idealiza el siglo XIX o lo utiliza como una herramienta para reflexionar críticamente sobre nuestro presente?  

En mi opinión, el steampunk no idealiza el siglo XIX, sino que lo utiliza como una herramienta crítica para reflexionar sobre nuestro presente ya que toma ese periodo histórico precisamente por sus contradicciones (el auge del progreso técnico junto a profundas desigualdades sociales y sistemas de dominación) y lo reinterpreta mediante anacronismos y ficciones alternativas que permiten cuestionar la idea de progreso como algo lineal e inevitable. En lugar de ofrecer una visión nostálgica, el género convierte la Inglaterra victoriana en un laboratorio donde se ponen en tensión tecnología, poder y ética, mostrando que los mismos avances que simbolizan modernidad también pueden generar exclusión o control, y abriendo la posibilidad de imaginar otras formas de desarrollo más humanas y participativas; así, esa mezcla de fascinación estética y distancia crítica no busca reconstruir el pasado tal como fue, sino usarlo como espejo deformante para entender mejor las lógicas del presente tecnocrático y proponer alternativas culturales, sociales y tecnológicas más inclusivas y conscientes

  En el apartado dedicado a la arquitectura y el interiorismo, ¿qué elementos visuales considera esenciales para reconocer una obra steampunk?  

En el steampunk, los elementos visuales esenciales para reconocer una obra se basan en la exhibición material y mecánica de la tecnología y en la mezcla de estilos históricos con invenciones anacrónicas: destacan estructuras arquitectónicas donde hierro, vidrio y ladrillo quedan a la vista (cerchas, pilares, remaches) en continuidad con la lógica industrial victoriana, pero exageradas o reinterpretadas. A esto se suma la presencia constante de mecanismos visibles como engranajes, válvulas, tuberías y máquinas de vapor que dejan de ocultarse para convertirse en protagonistas estéticos y narrativos. Los materiales, como el latón, el cobre o la madera, aportan una sensación de artesanía, calidez y desgaste que contrasta con la tecnología pulida contemporánea, mientras que los interiores combinan la domesticidad victoriana (muebles recargados, gabinetes, bibliotecas) con talleres y laboratorios integrados, creando espacios híbridos donde lo doméstico y lo técnico se fusionan; finalmente, la superposición de estilos neogótico, industrial y barroco junto con la sobrecarga visual, el humo, el vapor y la sensación de acumulación convierten estos escenarios en lugares a la vez familiares y extraños, donde la arquitectura no actúa como simple fondo, sino como una expresión visible de las tensiones entre progreso, memoria y crítica social que definen al género.

  La ropa ocupa un papel destacado en su ensayo. ¿Por qué la indumentaria es tan importante dentro de esta subcultura?  

La indumentaria es fundamental dentro del steampunk porque actúa como un verdadero lenguaje simbólico que condensa sus principales valores estéticos y críticos: no se limita a reproducir la moda victoriana, sino que la reinterpreta mediante la incorporación de elementos tecnológicos imaginarios —engranajes, gafas de aviador, prótesis mecánicas— para convertir el cuerpo en un espacio narrativo donde se mezclan pasado y futuro, historia y especulación; a través de esta fusión, la ropa deja de ser un signo de jerarquía fija, como ocurría en el siglo XIX, y se transforma en una herramienta de agencia que permite cuestionar roles de género, estructuras de clase y modelos culturales heredados, además de expresar una identidad híbrida y creativa; al mismo tiempo, su énfasis en el detalle, la artesanía y el “hazlo tú mismo” convierte cada prenda en una declaración estética e ideológica que se opone al consumo pasivo y reivindica la materialidad, el trabajo manual y la imaginación como formas de resistencia cultural, de modo que vestirse en clave steampunk no es solo una cuestión de apariencia, sino una forma de pensar, narrarse y posicionarse críticamente en el mundo

  Habla de la vestimenta como lenguaje social. ¿Qué comunica una persona cuando adopta una estética steampunk?  

Cuando una persona adopta una estética steampunk está comunicando, ante todo, una posición crítica y creativa frente al mundo contemporáneo, ya que su vestimenta no solo remite a un gusto por lo victoriano o lo retrofuturista, sino que expresa una identidad construida conscientemente a partir de la reinterpretación del pasado; al combinar prendas históricas con elementos tecnológicos imaginarios, esa persona proyecta una voluntad de apropiarse de la historia para transformarla, cuestionando las jerarquías de clase, género y poder que definieron el siglo XIX y que aún tienen eco en el presente; al mismo tiempo, al apostar por el detalle, la artesanía y el hazlo tú mismo, comunica un rechazo al consumo pasivo y una defensa de la creatividad material, mostrando que la relación con los objetos puede ser reflexiva, personal y significativa; en este sentido, la estética steampunk convierte el cuerpo en un espacio narrativo donde se manifiestan valores como la autonomía, la imaginación, la resistencia cultural y la crítica a la tecnología opaca, de modo que vestirse así no es solo adoptar una apariencia, sino afirmar una manera de pensar, de posicionarse socialmente y de participar activamente en la construcción de significado

  También aborda el papel de la mujer en la época victoriana. ¿Cómo ha reinterpretado el steampunk los roles de género heredados de aquel periodo?  

El steampunk ha reinterpretado los roles de género heredados de la época victoriana subvirtiendo precisamente su rigidez, ya que toma un sistema profundamente patriarcal donde la mujer estaba relegada al ámbito doméstico y excluida de la ciencia, la técnica y la vida pública para imaginar escenarios en los que esas mismas figuras femeninas adquieren agencia, conocimiento y protagonismo, convirtiéndose en inventoras, aviadoras, mecánicas o líderes revolucionarias; esta transformación no se limita a cambiar los papeles narrativos, sino que se visualiza en la propia estética, por ejemplo en la combinación de corsés con herramientas o dispositivos tecnológicos, que convierte prendas asociadas a la restricción del cuerpo en símbolos de acción y autonomía, cuestionando así la exclusión histórica de las mujeres del relato del progreso; además, el género abre espacio a identidades más complejas y disidentes, mostrando personajes que desafían el binarismo y las normas sociales del siglo XIX, lo que permite entender el pasado no como algo que se reproduce, sino como un material que se reconfigura críticamente para proponer modelos más inclusivos, de modo que el steampunk no corrige la historia desde fuera, sino que la reescribe desde dentro para evidenciar que las jerarquías de género no eran naturales ni inevitables.

  Uno de los conceptos centrales del libro es la reapropiación del pasado. ¿Qué significa exactamente reapropiarse de la historia desde una perspectiva steampunk?  

Reapropiarse de la historia desde una perspectiva steampunk significa tomar el pasado (en concreto la época victoriana) no como un patrimonio fijo que deba reproducirse fielmente, sino como un material flexible que puede ser reimaginado, reescrito y transformado para cuestionar tanto sus estructuras originales como las del presente, de modo que el género introduce anacronismos, tecnologías alternativas y nuevas identidades para abrir múltiples posibilidades históricas que nunca existieron, pero que sirven para evidenciar que el desarrollo social y tecnológico no era un hecho inevitable. En este proceso, se desplaza el foco desde los relatos oficiales hacia los márgenes, dando voz a sujetos excluidos y permitiendo que inventoras, trabajadores o personajes disidentes intervengan en la historia desde abajo, mientras que la propia tecnología (reconfigurada como visible, artesanal y comprensible) se convierte en un instrumento simbólico de recuperación de agencia frente a la alienación contemporánea, de tal forma que el steampunk no busca restaurar el siglo XIX, sino apropiarse críticamente de él para convertirlo en un laboratorio cultural donde imaginar alternativas, cuestionar las narrativas dominantes y construir nuevas formas de entender la relación entre técnica, sociedad e identidad.

  ¿Podría decirse que el steampunk propone una historia alternativa de la modernidad?  

Sí, puede decirse que el steampunk propone una historia alternativa de la modernidad, pero no en el sentido de sustituir un relato por otro cerrado, sino de abrir la posibilidad de múltiples trayectorias históricas que cuestionan la idea de un progreso único y lineal, ya que al reimaginar el siglo XIX con tecnologías distintas basadas en el vapor, la mecánica visible y la intervención humana. El género muestra que la modernidad podría haber tomado otros caminos tanto en lo técnico como en lo social; de este modo, convierte el pasado en un espacio especulativo donde se ponen en tensión los valores que han definido la modernidad occidental, como el desarrollo tecnológico, la organización del poder o las jerarquías de clase y género, al tiempo que desplaza el protagonismo hacia sujetos marginados que reescriben la historia desde abajo; en consecuencia, más que ofrecer una simple ucronía, el steampunk funciona como una herramienta crítica que permite entender la modernidad como un proceso contingente, lleno de bifurcaciones, y no como un destino inevitable, abriendo así un espacio para imaginar formas alternativas de relación entre tecnología, sociedad e identidad.

  Las máquinas y los engranajes visibles son una de sus señas de identidad. ¿Qué simboliza esa fascinación por la mecánica expuesta?  

La fascinación del steampunk por la mecánica expuesta simboliza, ante todo, un deseo de recuperar una relación consciente, comprensible y activa con la tecnología, ya que al mostrar engranajes, válvulas y mecanismos en funcionamiento se rompe con la opacidad de los dispositivos contemporáneos y se reivindica un saber técnico accesible que puede ser entendido, manipulado y apropiado por el individuo; esta transparencia no es solo estética, sino ética, porque propone una alternativa a la alienación tecnológica actual, donde el usuario suele ser pasivo frente a sistemas cerrados que no comprende, de modo que la máquina visible se convierte en un símbolo de conocimiento compartido y de autonomía; al mismo tiempo, esa exhibición transforma la tecnología en un objeto cargado de significado artístico y narrativo, en el que forma y función se integran y la ornamentación refuerza la experiencia sensorial, devolviendo a la técnica una dimensión humana, material y emocional; en consecuencia, la mecánica expuesta no solo expresa fascinación visual, sino una crítica profunda al presente y una aspiración a reintegrar al ser humano en el proceso tecnológico, haciendo de cada máquina un espacio donde convergen estética, política y conocimiento.

  Frente a la tecnología actual, cada vez más invisible y digital, ¿cree que el steampunk expresa cierta nostalgia por comprender cómo funcionan las cosas?  

Sí, creo que el steampunk expresa claramente una cierta nostalgia por comprender cómo funcionan las cosas, pero no se trata de una nostalgia pasiva o idealizadora, sino de una postura crítica ante la tecnología contemporánea: al exhibir engranajes, válvulas y mecanismos en lugar de ocultarlos, el género reivindica una relación directa, material y cognoscible con la técnica, donde el usuario puede entender, manipular y participar en el funcionamiento de los objetos; frente a los dispositivos digitales actuales, que operan como “cajas negras” diseñadas para ser usadas sin ser comprendidas, el steampunk propone una alternativa donde el conocimiento técnico forma parte de la experiencia cotidiana y se convierte en una fuente de autonomía y creatividad, de modo que esa fascinación no mira simplemente hacia atrás, sino que funciona como una crítica del presente y como un intento de recuperar una forma de relación con la tecnología más transparente, consciente y humana.

  Dedica varias páginas al cosplay. ¿Hasta qué punto considera que el steampunk es una forma de expresión identitaria?  

Considero que el steampunk es, en gran medida, una forma de expresión identitaria muy potente, especialmente visible en el cosplay, porque permite a las personas no solo consumir un imaginario, sino encarnarlo y reinterpretarlo desde su propia subjetividad: al crear un personaje, diseñar su vestuario y dotarlo de una historia, el individuo construye una identidad que mezcla lo histórico y lo ficticio, lo personal y lo colectivo, generando un espacio donde explorar quién es o quién podría ser; además, esta identidad no es neutra, ya que suele implicar una toma de posición crítica frente a cuestiones como los roles de género, las jerarquías sociales o la relación con la tecnología, de modo que el acto de vestirse y performarse en clave steampunk se convierte en una declaración estética e ideológica. El énfasis en el hazlo tú mismo refuerza esta dimensión, porque cada pieza elaborada manualmente refleja decisiones conscientes, valores y una voluntad de distinguirse del consumo pasivo, mientras que la participación en comunidades y eventos transforma esa identidad individual en una experiencia compartida; en definitiva, el steampunk no solo ofrece una apariencia, sino un marco para construir identidades híbridas, críticas y creativas que reinterpretan el pasado para posicionarse activamente en el presente

  En el libro plantea la estética como un acto subversivo. ¿De qué manera puede ser subversivo un movimiento que mira al pasado?  

El steampunk puede ser profundamente subversivo precisamente porque mira al pasado no para idealizarlo, sino para desordenarlo y reescribirlo, utilizando su estética como una herramienta crítica que revela que aquello que solemos considerar natural (el progreso tecnológico, las jerarquías sociales o los roles de género) es, en realidad, el resultado de decisiones históricas concretas. Al introducir anacronismos, tecnologías alternativas y sujetos que ocupan espacios que les estaban vedados, el género rompe la ilusión de una historia lineal e inevitable, mostrando que otros mundos habrían sido posibles y que, por tanto, también lo son en el presente; esta operación convierte la estética en un acto político, ya que al reapropiarse de símbolos victorianos (máquinas, vestimenta, arquitectura) les otorga nuevos significados que cuestionan tanto las estructuras del siglo XIX como las del capitalismo tecnocrático actual, generando una tensión entre familiaridad y extrañeza que obliga al lector o espectador a reconsiderar su propia realidad; en este sentido, la mirada hacia el pasado no es conservadora, sino radical, porque utiliza la memoria como un campo de intervención donde imaginar alternativas, visibilizar lo marginal y resistir las narrativas dominantes que presentan el presente como el único camino posible.

  ¿Existe una dimensión política en el steampunk o se trata fundamentalmente de una propuesta artística y cultural?  

El steampunk posee claramente una dimensión política, aunque esta no se manifiesta de forma explícita o doctrinal, sino integrada en su propia propuesta estética y cultural, ya que, como sostengo en el ensayo, sus decisiones formales (la elección de tecnologías obsoletas, la exhibición de mecanismos, la vuelta a lo artesanal o la reescritura de la época victoriana) funcionan como una crítica implícita al presente, cuestionando la idea de progreso lineal, la opacidad de la tecnología digital y las estructuras de poder heredadas de la modernidad; en este sentido, no es solo una propuesta artística, porque al dar protagonismo a sujetos tradicionalmente marginados, como mujeres, clases trabajadoras o identidades disidentes, y al desplazar el foco desde las élites hacia los márgenes, introduce una lectura política de la historia que revela sus exclusiones y propone alternativas; además, su énfasis en la participación, el hazlo tú mismo y la reapropiación de los objetos convierte la creación estética en una forma de resistencia frente al consumo pasivo y la producción industrializada, de modo que la estética no es un fin en sí mismo, sino un medio para pensar críticamente la tecnología, la sociedad y la identidad, lo que hace que el steampunk funcione simultáneamente como movimiento artístico, cultural y político

  Usted participó en el Festival 42 de Barcelona en una mesa sobre el nuevo boom del steampunk. ¿Diría que el género vive actualmente una segunda edad dorada?  

Diría que más que una segunda edad dorada en un sentido estrictamente comercial o masivo, el steampunk vive una etapa de consolidación y expansión cualitativa, en la que ha dejado de ser una tendencia puntual para convertirse en un lenguaje cultural plenamente integrado en distintos ámbitos; como explico en el ensayo, su capacidad para hibridarse con la literatura, el cine, los videojuegos, la moda o el cosplay, junto con su dimensión participativa y su ética del hazlo tú mismo, le permite renovarse constantemente sin perder identidad, de modo que no depende de ciclos de popularidad tradicionales, sino de comunidades activas que lo reinterpretan; además, en un contexto contemporáneo marcado por la inquietud ante la tecnología digital y sus consecuencias sociales, el steampunk ha ganado relevancia como herramienta crítica que propone alternativas imaginativas y más humanas a esa relación con la técnica, lo que refuerza su vigencia cultural; por tanto, más que hablar de un renacimiento puntual, creo que estamos ante una fase en la que el género se ha estabilizado como una forma de pensamiento y creación capaz de adaptarse, crecer y seguir siendo significativo en el presente.

  En aquella conferencia se debatía si el steampunk es utópico, distópico o ucrónico. Después de sus investigaciones, ¿con cuál de estas definiciones se siente más cómodo?  

Después de mis investigaciones, me siento más cómodo entendiendo el steampunk como una forma híbrida con base ucrónica, aunque atravesada por impulsos tanto utópicos como distópicos, porque su rasgo más definitorio no es imaginar un mundo ideal o un mundo degradado, sino reconfigurar la historia para mostrar que pudo haber sido distinta; al proponer trayectorias tecnológicas alternativas basadas en el vapor, la mecánica visible y la intervención humana, el género construye escenarios que no existieron, pero que resultan verosímiles dentro de su lógica, y es precisamente esa desviación de la historia lo que le permite cuestionar la idea de progreso lineal y abrir un espacio especulativo; a partir de ahí, pueden surgir elementos utópicos, como la recuperación de una relación más humana con la tecnología o comunidades más creativas y colaborativas, pero también distópicos, como la exageración de las desigualdades sociales o el uso de la técnica como instrumento de dominación, de modo que el steampunk no se deja encerrar en una sola categoría, sino que funciona como un dispositivo crítico que utiliza la ucronía como base estructural para tensionar simultáneamente la utopía y la distopía y así reflexionar sobre las posibilidades y los riesgos de la modernidad.

  Como escritor de ficción y estudioso del género, ¿qué autores, obras o referencias recomendaría a alguien que quiera adentrarse por primera vez en el universo steampunk?  

Para alguien que quiera adentrarse por primera vez en el universo steampunk, recomendaría comenzar con un recorrido que combine literatura, cine y referentes visuales, precisamente porque el género se entiende mejor como una experiencia estética total: en literatura, obras como The Difference Engine de William Gibson y Bruce Sterling son fundamentales para comprender la base ucrónica y tecnológica del género, mientras que la trilogía Leviathan de Scott Westerfeld ofrece una puerta de entrada más accesible y dinámica, donde ya aparecen sus temas centrales: tecnología alternativa, conflicto de clases y subversión de género. En el ámbito audiovisual, Steamboy de Katsuhiro Ôtomo resulta imprescindible por su capacidad para sintetizar estética, espectáculo y reflexión ética sobre el progreso, y también pueden mencionarse filmes como Wild Wild West o La brújula dorada, aunque con enfoques distintos; en cuanto a la dimensión estética y material, la guía The Steampunk Bible de Jeff VanderMeer ayuda a entender el movimiento en su conjunto, más allá de la ficción, y espacios como las convenciones o eventos tipo EuroSteamCon permiten ver cómo todo esto se traduce en prácticas reales como el cosplay. En definitiva, recomendaría no acercarse al steampunk solo como lector, sino como observador activo de sus objetos, sus diseños y sus formas de representación, porque es ahí donde el género despliega plenamente su riqueza crítica y creativa

 ¿Hay alguna idea o reflexión del libro que le gustaría especialmente que los lectores se llevaran tras terminar sus páginas?  

Me gustaría especialmente que los lectores se quedaran con la idea de que en el steampunk la estética no es un adorno ni un simple estilo visual, sino una forma de pensar y de posicionarse ante el mundo, una herramienta que permite cuestionar tanto el pasado como el presente; es decir, que comprendan que esos objetos aparentemente decorativos (máquinas, ropas, arquitecturas) son en realidad vehículos de significado que hablan de nuestra relación con la tecnología, de la posibilidad de imaginar otros caminos históricos y de la necesidad de recuperar una agencia creativa frente a un entorno cada vez más automatizado y opaco; en el fondo, lo que me gustaría es que el lector entienda que el steampunk no invita a refugiarse en la nostalgia, sino a utilizar el pasado como un espacio de intervención crítica desde el que replantear la modernidad, resistir sus lógicas más deshumanizadoras y abrir la puerta a formas más conscientes, inclusivas y creativas de habitar el presente.

  Después de publicar  Esclavos de la Sangre  y ahora este ensayo, ¿en qué proyectos literarios o de investigación trabaja actualmente?  

Actualmente, como investigador, mi atención se ha desplazado hacia el estudio del western como matriz cultural y narrativa, y en particular hacia la influencia que este género ejerce sobre la ciencia ficción. Me interesa analizar cómo ciertos arquetipos (la frontera, el territorio hostil, la figura del forastero o la ley en construcción) se reconfiguran en contextos futuristas o especulativos. En ese sentido, estoy explorando hasta qué punto la ciencia ficción, especialmente en sus vertientes más híbridas, reescribe el imaginario del western y lo proyecta hacia nuevos horizontes simbólicos.

En paralelo, ese interés teórico tiene también su reflejo en mi trabajo creativo. El proyecto literario que tengo en mente se sitúa dentro de lo que podríamos denominar desertpunk, una estética y una sensibilidad que me permiten trabajar sobre paisajes áridos, decadentes y fronterizos, pero desde una perspectiva deliberadamente híbrida. Mi intención es subvertir los tropos clásicos del western (el héroe solitario, el duelo, la colonización del territorio) mediante su fusión con elementos propios de la ciencia ficción, como las tecnologías especulativas, los entornos postapocalípticos o las tensiones entre humanidad y máquina.

De este modo, tanto en la investigación como en la creación literaria, mi trabajo actual gira en torno a la misma pregunta de fondo: cómo dialogan los géneros entre sí, y qué nuevas formas narrativas surgen cuando esos límites se desdibujan.



sábado, 16 de octubre de 2021

ENTREVISTA A SERGI ATENCIA SÁNCHEZ (SAS) DE LA EDITORIAL PANORÁMICA DE LAS ARTES

ENTREVISTA A SERGI ATENCIA SÁNCHEZ (SAS) DE LA EDITORIAL PANORÁMICA DE LAS ARTES


Entrevista a Sergi Atencia Sánchez (SAS) 

SAS es licenciado en Bellas Artes en las especialidades de Diseño e Imagen por la Universidad de Barcelona (UB). También es el máximo responsable del catálogo editorial de Panorámica de las artes.

 


¿Qué temática tenía la revista-fanzine “Panorámica” madre de la actual editorial?

Era un fanzine que, con el tiempo, acabó convirtiéndose en revista interdisciplinar. A mis dieciséis o diecisiete, yo estaba obsesionado con una revista mensual llamada “Todo Pantallas” en la que había artículos sobre cine, música, televisión, videojuegos, bandas sonoras, rol y demás temáticas ‘frikis’ como Star Wars o El señor de los anillos: ¡y todo esto en una sola revista! Era una publicación cojonuda y a la que quería emular desde los inicios de “Panorámica”.

 

¿Qué es y cómo nace la editorial Panorámica de las artes?

Nace, de hecho, a raíz de la revista-fanzine “Panorámica” que dejamos de editar en grapa sobre 2008. Después de un largo lapso de ocho años de inactividad, decidí reactivar la revista en formato digital, es decir, en formato Wordpress, en donde nos hemos mantenido desde 2016. A raíz de la pandemia, decidimos volver al formato papel pero ya como editorial de libros especializados en cine y música.

 

¿En qué medios escritos y digitales has colaborado antes de embarcarte en el proyecto “Panorámica de las Artes”?

Escribí un par de artículos para revistas de cine y de estrenos en DVD como “Imágenes de actualidad” y “Edición limitada DVD”. En esta última en particular tengo la simpática anécdota de que siempre me acababan pidiendo críticas de películas bastante marginales, de esas que la gente no tiene ni idea de que existen... Por ejemplo, Bombón, el perro: ¿realmente alguien se acuerda de esta peli...? Lo cierto es que esa experiencia me sirvió para coger tablas con la redacción de cine, a escribir con cierta soltura adaptándome a las entregas (deadlines), cosa que no te suelen preparar en una academia o en una universidad (no a un nivel profesional); es ligeramente diferente a entregar un trabajo de la ‘uni’...

 

¿Con qué otros colaboradores cuenta la editorial?

Actualmente somos un equipo de unas tres o cuatro personas más o menos fijas, aunque yo llevo todo el trabajo de aspecto editorial y coordinación de contenidos. Ahora mismo tenemos a un par de autores a la espera de ser publicados. Jota Eme Weird, pseudónimo de José Manuel Sarabia (youtuber con un canal muy chulo de cine de los años 70, 80 y 90 titulado “Videoclub Weird”), está escribiendo nuestro tercer número de la colección Cult & Teen Movies con dos títulos muy jugosos para los y las aficionados/as del género... Mientras que Manuel Juan Segura, está escribiendo un fabuloso libro sobre videojuegos de antaño, de máquinas ‘retro’ como el Amstrad CPC, el ZX Spectum o el Commodore 64...

 

Aunque es una joven editorial que tan solo lleva unos meses funcionando, ¿Cuál es tu balance hasta la fecha?

Positivo, sin duda. Ha despertado bastante interés, sobre todo por nuestra colección Cult & Teen Movies, colección por la que, creo nos habéis conocido vosotros.

 



En Pano Art Books tenéis dos líneas editoriales independientes. ¿Qué títulos tienen cabida en cada una de estas líneas?

En “Cinema Series” tiene cabida cualquier estudio cinematográfico con especial atención a las tres décadas doradas del Nuevo Hollywood (70, 80 y 90). En “Music Series” tratamos básicamente estudios de grupos musicales de las mismas décadas a las que nos hemos referido antes, dando especial énfasis al rock alternativo (indie rock) y a estilos similares. Aunque nuestras temáticas principales siempre van a ser el cine y la música rock, la editorial poco a poco va a ir abriéndose a otras temáticas como los videojuegos ‘retro’, temática por la que, de hecho, hemos tenido también un gran interés desde nuestros inicios en formato grapa.

 

Sin duda alguna la colección ‘Cult & Teen Movies’ analiza títulos de culto para el aficionado, ¿Cuáles son los primeras obras que podemos encontrar en la colección?

Esta colección está inspirada en la colección “Programa Doble”, unos libritos sobre ensayos cinematográficos que publicó ya hace algunos años la editorial Dirigido por (¡llegaron a sacar 56 números!). Agrupamos películas de estos dos géneros tan concretos. Nos dimos cuenta de que las películas adolescentes americanas (Teen Movies) tuvieron una gran importancia en nuestro país durante la famosa década de los 80. No obstante, no están demasiado valoradas por la crítica especializada. Por otro lado, siempre he tenido predilección por el llamado “cine de autor”. De esa combinación surge “Cult & Teen Movies”.

En nuestro primer número tratamos dos pelis representativas de cada género: Donnie Darko como teen movie (con la salvedad de que también puede y debe considerarse como una cult movie) y ¡Olvídate de mí! (Eternal Sunshine From A Spotless Mind) como la peli representativa de culto del primer volumen. El segundo número que justamente acabamos de editar, hemos decidido dedicarlo a Una pandilla alucinante y Memento respectivamente, dos películas a nuestro juicio de vital importancia en cada uno de sus géneros.

 


¿Nos puedes detallar la estructura de cada libro de la colección?

Bueno, en cada libro siempre hay una parte más histórico-técnica en la que analizamos los entresijos de producción de cada filme (lo que la gente puede relacionar mejor con el making of). Asimismo explicamos anécdotas y detalles técnicos de ambas películas. Luego siempre nos reservamos un espacio bastante generoso para el análisis crítico y para nuestras opiniones personales sobre cada película, relacionándolas con otras homólogas, destacando así su importancia dentro de su mismo género. Por ejemplo, en el número dedicado a Donnie Darko, también hablamos sobre la importancia capital que adquirieron las películas de adolescentes de los años 80 en la realización de esta misma. De hecho, mucha gente desconoce que este filme en concreto fue uno de los pioneros sobre la “nostalgia de los 80”... Eso es lo que pretendemos hacer en esta colección: proporcionarle al/la lector/a una selección acertada de títulos de ambos géneros y que, al mismo tiempo, nos sirve de excusa para someterlos a un análisis clínico.

 

Te has cargado a las espaldas toda una línea editorial con cuatro títulos ya editados y dos en progreso. ¿Crees que en los últimos años ha cambiado algo el panorama editorial en España tanto como para que su futuro esté en la aventura de la autoedición?

La autoedición es siempre una salida correcta para poder publicar lo que a un autor le apetezca sin tener que pasar por el farragoso proceso del cribado editorial que, por lo general, siempre suele ser frustrante ya que las editoriales suelen tener sus autores y no se arriesgan a publicar nuevos. Pero si os referís a la nuestra, debo rectificar el concepto de “autoedición”. A pesar de que nuestros orígenes son, sin lugar a dudas, los de la autoedición, actualmente nos hemos convertido en una pequeñísima editorial que damos voz a otros autores con talento para la crítica.

 

Nos puedes hacer un avance de los próximos títulos relacionados con el cine fantástico que podremos encontrar en la colección ‘Cult & Teen Movies’ ?

Para esta colección, Jota Eme Weird está escribiendo el tercer volumen “El terror llama a su puerta / Golpe en la pequeña China”... ¡que promete ser un súper éxito! Así que todo aquel que esté interesado/a en adquirirlo, deberá estar atento/a porque ¡no vamos a hacer preventa! También tenemos otros títulos suculentos en reserva como “Jóvenes y brujas” o “Carretera perdida”, que ya veremos cómo los agrupamos... ¡Estad atentos!

 

Como editorial independiente apostáis por la auto distribución? ¿Dónde podemos encontrar vuestras publicaciones.

Vendemos nuestro propio catálogo básicamente por internet a través de nuestra tienda online: www.panoartbookstienda.com. También podréis comprarlos bajo demanda en Amazon en otra edición diferente a la nuestra (también están muy bien editados). Y, por último, hay algunas tiendas especializadas en Barcelona, donde se ubica nuestra editorial, en donde también se pueden adquirir. Estas son: Retro Toys Store, Librería Medios y La Llibreria de la Imatge. Nos gustaría también llegar a la capital madrileña, estamos trabajando para ello. Y respondiendo a vuestra primera pregunta: cuando casi no alcanzamos a editar ni 200 ejemplares de cada libro, efectivamente la autodistribución es la única salida que nos queda (no nos podemos costear los precios de una distribuidora nacional ni por asomo...).

 



Tenéis pensado próximamente realizar alguna presentación en alguna librería o festival para dar a conocer a la editorial al aficionado?

Sí. Vamos a presentar los dos primeros números de Cult & Teen Movies en el marco del 54 Festival de Cine Fantástico de Sitges. ¡Estamos muy contentos por este logro! La cita, por si alguien quiere venir, será el próximo sábado 16 de octubre a las 19:00 h. en la Carpa de FNAC. Por otro lado, en La Llibreria de la Imatge, uno de nuestros puntos de venta en BCN, vamos a hacer un Cinefórum de la película Memento coincidiendo con el lanzamiento del número 2, además de la presentación del libro. Esta será el 17 de noviembre a las 19:00 h. para los y las interesados/as en venir.

 

Nuestro Blog está dedicado a los libros editados sobre cine fantástico y estamos muy interesados en tu opinión sobre los libros que se han publicado sobre la temática en nuestro país durante los últimos años. ¿Cuáles serían en tu opinión los imprescindibles que todo aficionado debería tener en su estantería?

Autores hay muchos. Y buenos y buenas. Los imprescindibles los conocemos todos: Quim Casas, Esteve Riambau, Carlos Losilla (con los que tuve el privilegio de poder estudiar la crítica cinematográfica con todos ellos); y de la nueva hornada Octavio López Sanjuan o Francisco Javier Millán están haciendo una gran labor, en las editoriales en las que suelen publicar, con sus ensayos dedicados a temáticas tan dispares como Critters, Goonies o Cazafantasmas... Libros que yo pudiera considerar básicos para el/la aficionado/a al género fantástico podría ser cualquiera de los que Applehead publica regularmente o los de las editoriales Diábolo y The Force Books, editorial esta última con la que he tenido la suerte en poder publicar un estudio parcial sobre la filmografía de Steven Spielberg titulado “Los monstruos de Spielberg”.

 

¡Muchas gracias, “Biblioteca del Cine Fantástico” por vuestro espacio y por vuestra encomiable labor tanto bibliotecaria como de difusión! SAS

viernes, 25 de junio de 2021

ENTREVISTA A BEATRIZ VERA POSECK CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN DE "CINE COREANO. CINE SE ESCRIBE CON K"


ENTREVISTA A BEATRIZ VERA POSECK CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN DE  CINE COREANO. CINE SE ESCRIBE CON K


Beatriz Vera Poseck es licenciada en Psicología Clínica por la Universidad Complutense de Madrid. Es autora también del Libro 'Imágenes de la Locura. La Psicopatología en el cine', publicado en 2006. 

Su nueva obra está relacionada con su otra pasión el cine asiático, más en concreto el cine coreano. 'Cine Coreano. Cine que se escribe con K' editado por Dolmen supone su último libro editado.

Tu primer libro 'Imágenes de la Locura. La Psicopatología en el cine' publicado aúna tus dos grandes pasiones, psicología y cine, ¿Qué podemos encontrar en esta obra?

En el libro hago un repaso por los principales trastornos de la mente humana (autismo, amnesia, esquizofrenia, ansiedad, retraso mental, agorafobia, trastorno obsesivo compulsivo, disociación...) y analizando su reflejo y tratamiento en el cine. Eso sí, fue publicado hace 15 años por lo que las últimas películas que recoge y analiza son de aquella época.

Centrándonos ya en tu último lanzamiento, 'Cine Coreano. Cine que se escribe con K' es una oportunidad única para conocer una de las filmografías más interesantes del continente asiático, ¿Cómo llegaste a aficionarte al cine de estas latitudes?

Llevo siete años viviendo entre Corea del Sur y España. Llegué a Corea por motivos laborales pero conocí a mi pareja y desde entonces hemos vivido a caballo entre ambos países. El cine siempre ha sido una de mis pasiones. He asistido al Festival Internacional de Cine de Sitges muchos años y allí tuve mi primer acercamiento al cine coreano. Fue sin embargo a raíz de mi llegada a Corea cuando comencé a descubrir la gran cantidad de cineastas interesantes más allá de los que normalmente se conocen en Occidente. Y desde entonces no he parado de ver cine coreano!

¿Encuentras en sus argumentos o en el cuidado desarrollo psicológico de los personajes lo que te ha podido atraer de este cine?

Creo que lo que más me atrae como espectadora occidental es que abordan los mismos géneros y los mismos temas desde perspectivas narrativas completamente diferentes a lo que nosotros estamos acostumbrados. La temática puede ser la misma, incluso los mismos tópicos del género pueden estar presentes, pero la aproximación cinematográfica es muy distinta y esa circunstancia provoca que nos encontremos con gratas y maravillosas sorpresas.


¿Cómo se estructura el libro?

Tiene ocho capítulos que creo que ofrecen un panorama muy exhaustivo y completo sobre el cine coreano, pero no solo eso, también de la historia de Corea como país y como sociedad. Comienzo con un recorrido histórico desde la llegada del cine en 1903 a las primeras películas coreanas en 1919, hasta nuestros días. Hablo de directores, actores y actrices, sus trayectorias y películas más interesantes. Hago después un repaso por seis grandes géneros cinematográficos y reseño para cada uno de ellos 10 películas que considero imprescindibles. Continúo con el cine histórico y animo al lector a aprender historia coreana a través del cine con las diferentes películas que se han hecho sobre las distintas etapas históricas por las que ha atravesado el país. Le sigue un capítulo especial sobre cine hecho por mujeres, que en estos momentos vive un gran boom en Corea. Y termino con unos listados de películas imprescindibles de los últimos 20 años.

La obra está dirigida a un público que quiera tener un primer contacto y acercarse al mundo del cine coreano  o más bien al experto en cine asiático.

Creo que puede ser accesible a ambos públicos. No entiendo el cine ni el ensayo sobre cine como algo reservado solo al especialista cinéfilo, por eso mi lenguaje siempre es sencillo y accesible, con el objetivo de que cualquier lector/espectador pueda acercarse al cine coreano y disfrutarlo. Pero a la vez por supuesto un lector ya conocedor del cine asiático o con más nociones sobre cine va a disfrutar probablemente con más detalle y con más profundidad del contenido del libro. Es el mismo sistema que sigo en mi cuenta de Instagram sobre cine coreano (@cine_coreano) que creo que puede ser disfrutada y aprovechada por todo tipo de lectores/espectadores, desde el que apenas sabe nada de cine o simplemente ve películas para entretenerse hasta el cinéfilo con el gusto más depurado que busca información más profunda y sesuda.

En relación al cine coreano existe lamentablemente poca bibliografía editada en nuestro país. Apenas hay tres trabajos que se dedicaron a este tema, el último en 2015 por lo que tu obra puede ser una oportunidad única para descubrir títulos interesantes. ¿Por qué crees que haya tan poca bibliografía sobre este cine?

En general Corea del Sur es un país muy desconocido, probablemente el mayor de todo Asia. No solo en cine, también en otros ámbitos como el turismo o la literatura sus vecinos China y Japón han acaparado el interés y Corea ha pasado muy desapercibida. El cine coreano ha quedado relegado a festivales y a un público especializado muy minoritario. Pero eso está cambiando y en los últimos dos o tres años se empieza a vivir un boom del kcine que creo irá a más en las próximas décadas.

¿Qué aspectos definen el cine coreano?

Creo que el más destacable es la mezcla de géneros, fundamentalmente la comedia. Los elementos cómicos suelen estar presentes en cualquier película, desde el thriller, a la acción o el drama, incluso en películas muy duras donde un espectador occidental nunca esperaría ver humor. Esta mezcla se ha conocido en Occidente gracias a Bong Joon Ho, pero no es exclusiva del cineasta si no, en general, de todo el cine coreano.

Otro denominador común es la relativa ausencia de finales felices, algo que también choca a los espectadores occidentales que se acercan por primera vez al cine coreano. Difícilmente verás un final feliz y cerrado al estilo Hollywood.

¿Cómo definirías los ejes temáticos y estéticos de este cine?

La violencia es un recurso muy presente en el cine coreano. La estética de la violencia, popularizada en occidente por Park Chan Wook no es, una vez más, exclusiva del cineasta sino inherente al cine coreano. Tramas criminales y policiales, mafias, crimen organizado… son temáticas muy recurrentes. La relación entre las dos Coreas, norte y sur es otra temática frecuente que muchos grandes cineastas han explorado.

El ingente número de títulos coreanos que se estrenan hoy en día en nuestro país a lo largo de los distintos festivales denota que la industria coreana cinematográfica está más desarrollada que la nuestra. En tu opinión, ¿Cuáles han sido los factores por lo que esta industria ha tenido un incremento exponencial?

Desde finales de los años noventa, el Gobierno surcoreano comprendió que para mantener saludable su industria cinematográfica había que apoyarla. Y esto se ha hecho no solo con una red de apoyo institucional y financiera sino a través de leyes que protegen el cine coreano frente al monopolio de Hollywood. Las leyes de cuota de pantalla que rigen en el país han permitido que Corea sea uno de los pocos países donde se consume más cine local que norteamericano.

Nuestro blog está especializado en lecturas sobre cine fantástico, que títulos y autores recomendarías en relación a este subgénero.

La ciencia ficción y el género fantástico (en su acepción más pura del género) no han sido apenas desarrollados por el cine coreano. Apenas este año parece existir un boom con el estreno de cuatro o cinco películas de ciencia ficción que pueden dar el empujón que el género necesita. En cuanto al género fantástico, una de las películas más taquilleras es “Along with the Gods” (Kim Yong Hwa, 2017) que tuvo una segunda parte y estrena este mismo año la tercera y la cuarta.


¿En tu obra se desarrolla como se ha producido el boom del cine de Corea del Sur?

Sí, en el primer capítulo donde hago un desarrollo histórico de la industria se puede entender de forma clara cómo se ha producido este boom del cine coreano de nuestros días.

De la generación de jóvenes cineastas que se sobrepuso a la crisis de la industria cinematográfica surcoreana de los años noventa, y que a finales de la década empezó a realizar una serie de películas de gran éxito (nacional e internacional), ¿Cuáles destacarías?

Por un lado existen cuatro grandes pilares que son Park Chan Wook, Bong Joon Ho, Lee Chang Dong y Kim Jee Woon. Ellos son, además, los que han mostrado el cine coreano al mundo. Por otro lado, hay que destacar dos cineastas muy particulares que son Kim Ki Duk y Hong Sang Soo, que han hecho un cine de autor, muy personal, que ha recorrido los festivales internacionales de todo el mundo. Además existen otros cineastas imprescindibles que no siendo tan conocidos fuera han hecho un aporte valiosísimo al cine coreano de las dos últimas décadas como son Lee Joon Ik, Im Sang Soo, Kang Je Gyu o Hur Jin Ho.

Para alguien que quiere acercarse al cine coreano, ¿Cuáles son canales o festivales patrios donde se ha apostado por una mayor de divulgación de este cine?

Honestamente, si quieres ver cine coreano debes tirar de páginas web piratas. No sé si se puede decir esto jaja pero es la verdad. Existen numerosas páginas especializadas en cine y series asiáticas donde está prácticamente todo el cine que se ha hecho en Corea en los últimos 25 años. Si no fuera por eso, sería materialmente imposible acceder al cine coreano ya que los festivales traen una mínima parte y en cines se estrenan aún menos películas.

Se suele apreciar una inclinación del cine coreano con el thriller, el terror y el fantástico durante sus últimos años, ¿Qué otros géneros recomendarías?

Los coreanos son los reyes del thriller, de eso no hay duda. Pero también son muy buenos en acción y en drama. No acaban de encontrar el punto al terror a mi modo de ver, y apenas en estos dos últimos años han empezado a pensar en la ciencia ficción como género. Son muy buenos también en comedia y comedia de acción.

La industria, bien organizada y con recursos imaginativos y financieros en abundancia, hace prever un futuro esperanzador para este cine, ¿en tu obra podemos encontrar cómo funciona el sistema de producción de películas en corea?

En el recorrido histórico por el cine hablo de la industria cinematográfica y de cómo ha sabido mantenerse saludable. No es un tema que se trate con profundidad pero sí se puede comprender cuál ha sido el camino que ha llevado a la industria cinematográfica coreana a estar donde está actualmente. Si la industria cinematográfica en Corea es tan potente y sobresaliente no es por casualidad, sino porque existe detrás toda una red de apoyo institucional y financiero extraordinaria. Y eso queda reflejado en ese primer capítulo de forma sencilla y clara.

¿Consideras que el cine coreano se rige en nuestros días por patrones de factura estadunidense en cuanto a su estructura y temas o más bien es al contrario, el cine americano se ha podido ver inspirado en la estética de esta filmografía emergente?

En absoluto. El cine coreano ha sabido mantener su idiosincrasia sin verse influenciado por perspectivas narrativas occidentales.

El cine coreano, ¿está actualmente de moda tras el reciente Óscar como Mejor Película para el film Parásitos de Bong Joon-ho?

Claro, ese ha sido el detonante que ha abierto al mundo las puertas del cine coreano, y espero que ya se queden abiertas de par en par.

¿Qué razones han permitido a Corea pasar  de ser una entidad sumida por el caos político a ser una potencia mundial en el séptimo arte?

El apoyo institucional, las leyes de cuotas de pantalla, y la inversión privada de grande conglomerados empresariales que incluso han terminado convirtiéndose en productoras.

¿De qué tipo son las historias que se abordan actualmente?

Continúa la tendencia por el thriller y la acción criminal, los dramas humanos, la sátira social. Este año parece estar iniciándose un boom por la ciencia ficción y la fantasía.

Para ir cerrando, ¿nos podrías hacer un top-ten de las películas más recomendables?

Memories of Murder (Bong Joon Ho, 2003)

Old Boy (Park Chan Wook, 2003)

Spring, Summer, Fall, Winter, and Spring (Kim Ki Duk, 2003)

Secret Sunshine (Lee Chang Dong, 2007)

The Housemaid (Im Sang Soo, 2010)

The Wailing (Na Hong Jin, 2016)

The Handmaiden (Park Chan Wook, 2016)

Burning (Lee Chang Dong, 2018)

Parasite (Bong Joon Ho, 2019)

Night in Paradise (Park Hoon Jung, 2020)

Por último  ¿nos puedes dar un consejo para acercarnos sin prejuicios a este cine?

Creo que lo importante es saber escoger bien por dónde empezar. Si un espectador sensible y reacio a escenas violentas, por ejemplo, comienza viendo “Old Boy” (Park Chan Wook, 2003) o “I Saw the Devil” (Kim Jee Woon, 2010) difícilmente conectará con ellas y probablemente se quede con la idea equivocada. El cine coreano tiene géneros y películas para todos los gustos, así que solo hay que saber cómo encontrar lo que nos encaja, y ese es uno de los objetivos del libro.

viernes, 10 de junio de 2016

CHARLAMOS CON JORGE FONTE CON MOTIVO DE LA PUBLICACIÓN DE "RIDLEY SCOTT"


ENTREVISTA A JORGE FONTE

La Biblioteca del cine Fantástico tuvo el placer de mantener una charla con Jorge Fonte, autor de 'Ridley Scott' editado hace unos días por la editorial Cátedra.


Ayudaste a fundar la revista de cine Rosebud a comienzos de los noventa. Nos gustaría que nos hablaras de esta publicación y sobre todo del número que dedicasteis al Cine Fantástico.

La revista Rosebud surgió como un proyecto del Aula de Cine de la Universidad de La Laguna, hace ya algún tiempo, a principio de los años 90. Fue un proyecto muy bonito e ilusionante, pero suponía mucho más trabajo del que, como estudiantes, podíamos afrontar por lo que, tras cinco números acabó muriendo víctima de su propio éxito. Nuestra propia ambición y responsabilidad nos exigía que cada número fuera mejor que el anterior, pero sin presupuesto ni tiempo fue una tarea imposible de mantener. Coincidiendo con la I Semana de Cine y Ciencia (que también organizó el Aula de Cine) decidimos dedicar un número especial al cine fantástico y de ciencia-ficción. Al final salió un número doble (3-4), que tuvo algunas muy buenas colaboraciones de críticos como Claudio Utrera, Aurelio Carnero o Jorge Gorostiza. Yo creo, sinceramente, que fue el número del que más orgullosos nos sentimos todos. Es una pena que la revista no hubiera continuado, marcó una época y nos abrió el camino a varios de nosotros de cara a tomar confianza para enfrentarnos a mayores retos (literarios).


En tus trabajos te has movido entre los estudios de cineastas para el gran público y otros más adscritos al cine de género como el estudio que ahora presentas, ¿sobre qué tipo de cine te sientes más cómodo a la hora de escribir?

Cuando decido dedicarle uno o dos años de mi vida a estudiar y analizar en profundidad la obra de un cineasta lo primero (y más importante) es que su cine me guste. Aunque parezca algo lógico para mí también es fundamental. He rechazado más de un trabajo por tratarse de un director cuya obra no me interesaba lo más mínimo. Para mí es muy importante pasármelo bien trabajando aunque sea sobre un director poco conocido o respetado (tal cual fue el caso, por ejemplo, de Russ Meyer), porque entiendo que parte de mi labor también es intentar acercar su cine al gran público y facilitarle las claves para que puedan disfrutar de él. De todas maneras, el cine es cuestión de gustos, y escribir de cine también debe serlo. Escribo sobre los cineastas que, como espectador, me gustan, me divierten y con los que me los paso bien. Así de sencillo.

Eres todo un especialista en el universo cinematográfico de Walt Disney. ¿Cómo surge tu pasión por Disney? ¿Nos puedes hablar sobre las cuatro publicaciones que has dedicado a este Estudio?

Lo que realmente te convierte en un investigador, en un ensayista, es básicamente, la curiosidad, el querer saber un poco más sobre un tema determinado. Eso es lo que, en definitiva, ha marcado mi carrera: el que, cuando me gusta algo, quiero saber más sobre ese algo (además de una necesidad innata de compartirlo y transmitirlo). Y el cine de Walt Disney siempre ha despertado mi curiosidad, saber quién estaba detrás de cada cortometraje, de cada película, quien animaba a Mickey Mouse, o quien le ponía voz a Cenicienta, o quien compuso la fabulosa canción The Bare Necessities. Cuando empecé con este proyecto, en España apenas se habían publicado un par de libros sobre el cine de animación del Estudio Disney, así que me propuse cubrir ese espacio. Y una cosa fue llevando a la otra. Tuve la suerte de que encontré una editorial (T&B) a la que le gustó mi idea y quiso apostar por el proyecto. Al final hemos acabado sacando cuatro libros sobre el inagotable universo Disney. Cuando abres una puerta no siempre saber por qué camino te va a llevar. Y yo, con Disney, he tenido muchísima suerte. De hecho, ahora estoy dándole los últimos retoques a un nuevo libro Disney, esta vez sobre su música. 


¿Cómo contactan contigo desde The Walt Disney Company Iberia para escribir un libro sobre la historia del estudio Disney en España y Portugal?

Bueno, el Country Manager de The Walt Disney Company Iberia tenía mis libros y cuando surgió la idea de hacer uno sobre la historia de la oficina Disney en España y Portugal me llamó. Fue una experiencia realmente fantástica porque, a fin de cuentas, hasta ese momento yo había estudiado el mundo Disney desde fuera y este proyecto me permitió adentrarme en el background de una empresa tan colosal como esta. No te voy a decir que me cambiara la vida (porque eso sería muy exagerado) pero sí es verdad que es uno de los proyectos más interesantes y divertidos en los que he trabajado.

Varios de tus trabajos se centran en el mundo de la animación como el dedicado a John Lasseter por Cátedra en 2014, que supuso la primera obra centrada en un director de cine de animación en la colección Cineastas de Cátedra. Por tu experiencia en la edición de libros sobre este tema y por hechos como el antes mencionado, ¿crees que la animación actualmente empieza a ser valorada en el panorama editorial y ya no es tan descabellado publicar sobre animación en España?

Por desgracia, el cine de animación sigue siendo visto como algo casi exclusivo para el público infantil y, por lo tanto, poco interesante de cara a realizar un estudio serio. Aún así, como bien dices, últimamente estamos asistiendo a un claro despertar académico hacia este arte. De hecho, la propia editorial Cátedra ha publicado un volumen dedicado a Tex Avery (extraordinariamente bien escrito por Cruz Delgado Sánchez) y varias editoriales (como Diábolo Ediciones) también están apostando por este género. El futuro es incierto, pero muy interesante.

Esta obra no solo serviría para recorrer la obra de Lasseter sino de la propia Pixar. ¿Sobre qué cineasta relacionado con la animación te gustaría desarrollar un  próximo estudio para reivindicar su figura?

Aunque parezca increíble, pese a que se ha hablado muchísimo sobre Disney, aún sus directores son unos grandes desconocidos. Los directores de largometrajes como Blancanieves y los siete enanitos (1937), Pinocho (1940) o El libro de la selva (1967) siempre han estado solapados por el enorme paraguas de la Disney. Así pues, nombres como David Hand, Ben Sharpsteen, Hamilton Luske o Wolfgang Reitherman deberían ser reivindicados y precisan de un estudio serio y riguroso sobre su importantísima contribución a enriquecer el inagotable universo Disney.

¿Cómo surge esta nueva colaboración con Cátedra, por iniciativa tuya o fue un encargo de la editorial?

No, en este caso en concreto, fui yo quien le propuse a Cátedra realizar un libro sobre Ridley Scott.


Cuando ya existen tres monográficos editados en nuestro país dedicados a Ridley Scott, el último en el año 2012, ¿surgen dudas para sacar adelante la elaboración de este libro o sirve como aliciente pues supone un reto mayor?

Bueno, yo escribo los libros que como lector me hubiera gustado leer. Desgraciadamente, entendí que los tres monográficos que ya había sobre el director británico no abarcaban de forma lo suficientemente amplia su obra. Algunos por viejos (el de Juan Miguel Perea era de 1992 y el de Santiago Sánchez de 1996) y otros por… el caso es que pensé que seguía siendo necesario abordar la obra de este director. Además, pese a los más de cien títulos que ya tiene la colección de Cineastas de la Editorial Cátedra todavía no había ningún monográfico dedicado al director de Blade Runner, así que vi la oportunidad y me lancé a por ella.

¿Qué te atrajo de este cineasta para dedicarle tu último trabajo?

Sin duda la grandiosidad de sus puestas en escena. Scott tiene una concepción del cine como gran espectáculo que va mucho más allá de contarnos una historia. Es el rey de la luz, de los mega escenarios, de la fidelidad histórica, de los grandes retos visuales. Es un cineasta que se involucra de tal manera en todas las fases de la producción que es capaz de dejar su sello personal casi en cada plano.


¿Te sientes igual de cómodo cuando escribes sobre algún cineasta sobre la que no existe   tanta bibliografía previa en nuestro país como en los casos de tus libros dedicados a Russ Meyer o Robert Zemeckis?

Cuanta menos información tienen para poder trabajar más se complica la cosa y en muchos aspectos eso lo hace más interesante, porque te exige mucho más como escritor. Pero el rigor periodístico sigue siendo el mismo, solo que te cuesta un poco más de trabajo encontrar la información (y poder corroborarla). De Russ Meyer sólo había un libro previo (escrito por Pedro Calleja) pero existía mucha bibliografía en inglés. Sin embargo, sobre Robert Zemeckis (para mi sorpresa) apenas existe nada fuera de nuestras fronteras. ¿Por qué? No lo sé. Siendo uno de los principales discípulos de Steven Spielberg creo que se merece mayor interés por su obra, sobre todo si tenemos en cuenta que es el director de grandes películas como la trilogía de Regreso al futuro (1985, 1989 y 1990), ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988), Forrest Gump (1994) y Contact (1997).

¿Qué supuso para el mundo del cine en general y en particular para el género de la ciencia ficción el estreno de Alien y Blade Runner?

Sinceramente, en su momento no mucho, ya que ambas películas se han ido revalorizando a lo largo de los años. Pero hoy por hoy, las dos están consideradas como grandes hitos del género. Sobre todo Blade Runner, una de las películas más famosas de todos los tiempos y, sin duda, la mejor película de la década de los ochenta. En ambos casos, se podría decir que hubo un antes y un después de cada una de ellas, lo cual supone un enorme mérito.

¿Podemos considerar la filmografía del Scott como irregular y repleta de altibajos después de los dos grandes trabajos citados anteriormente?

Sí, ciertamente, la filmografía de Ridley Scott es muy irregular. Aunque esto es algo que ocurre con la mayoría de los cineastas, tal vez en su caso se podría decir que este problema está más acentuado porque es capaz de pasar de obras tan grandes como Los duelistas (1977), Thelma & Louise (1991), Gladiator (2000), El reino de los cielos (2005) o American Gangster (2007) a otras de no tanta maestría, como Black Rain (1989), La teniente O´Neil (1997) o Un buen año (2006). Pero en ello radica la grandeza de un autor ¿no?, en sus luces y sombras.


Tu estudio quiere desmitificar algunos de los títulos de Scott y por otro lado reivindicar otros que fueron maltratados por la crítica en su día ¿Nos podrías dar algún ejemplo de estos trabajos?

Quizás el ejemplo más claro sea 1492: La conquista del paraíso (1992), un extraordinario film de aventuras que nunca ha tenido el beneplácito de la crítica (ni en su momento del público) pero que, a mi modo de entender el cine, es una gran película, con una puesta en escena soberbia y un Gérard Depardieu realmente extraordinario. Pero insisto, en cuestión de gustos no hay nada escrito (ni debe haberlo). Sin embargo, en el libro trato de dar las claves que me llevan a considerarla como una de sus mejores películas. Habrá gente que no esté de acuerdo (lógicamente) pero yo les animaría a volverla a ver, a darle una segunda oportunidad. Puede que a más de uno le sorprenda.

En tu opinión ¿cuáles son los títulos imprescindibles del cineasta de su última etapa?

Si entendemos como última etapa, por ejemplo, los últimos diez años, yo destacaría, para empezar ese auténtico espectáculo visual que fue El reino de los cielos (2005). Después estaría su incursión en el cine de gangster con American Gangster (2007) y en el de espionajes con Red de mentiras (2008), y, por supuesto, esas dos obras de arte del cine de ciencia ficción como son Prometheus (2012) y Marte (2015). Aunque, por otro lado, no me quiero dejar en el tintero una pequeña joyita como es El consejero (2013).

Nos sorprende la cantidad de trabajos realizados como productor para cine y televisión de Scott durante los últimos años, ¿También hablas sobre esta faceta del cineasta en el monográfico?

Sí, aunque no profundizo en esa faceta tanto como en la de director. A fin de cuentas, se trata de una colección de libros de bolsillo y por algún lado tenía que recortar. Pero sí es cierto que Scott (junto a su hermano Tony) también ha diversificado su trabajo en el medio televisivo produciendo algunas series tan buenas como Numb3r (2005-2010) y, sobre todo, The Good Wife (2009-2016).

Scott es uno de los pocos cineastas que se mantienen de su generación. Por otro lado sorprende el hecho que no haya rodado un solo guión de su propia autoría ¿a qué crees que se deben estos hechos?

Bueno, él es, básicamente, un creador de imágenes. Sin embargo, en Hollywood es famoso por su duro trabajo con los guionistas. Y si no que se lo digan tanto a Don O´Brannon (autor de Alien) como a Hampton Fancher (de Blade Runner) que tuvieron que soportar sus continuas revisiones del guión y elaboradas reescrituras hasta dar con el mejor texto posible.

El director ha tocado multitud de géneros cinematográficos, ¿en cuál crees que se siente más cómodo?

Ridley Scott domina a la perfección dos géneros sobre todos: el fantástico y el histórico, ya que en ambos puede dar rienda suelta a su extraordinaria capacidad para recrear momentos de gran impacto visual.


¿Qué opinión te merece la faceta comercial del director por recuperar los proyectos que le dieron mayor fama: Alien y Blade Runner de cara a las franquicias sobre estos films programadas para el año que viene?

Cuando una película ha adquirido la importancia histórica de estas dos es lógico que sus directores estén vinculados estrechamente a ellas. Pero Scott no es precisamente un cineasta que se caracterice por explotar una franquicia hasta la extenuación (de los espectadores). Detrás de la saga de Alien hay otros nombres (sobre todo el de la 20th Century Fox) y el interés por revivir Blade Runner no es netamente suyo (de hecho, no la va a dirigir sino simplemente producir).

¿Destacarías algún capítulo del libro del que te sientas especialmente orgulloso y que no podamos encontrar en el resto de bibliografía que se ha publicado hasta la fecha sobre el cineasta?

No, el libro es un todo, un bloque compacto. Voy analizando película a película, por lo que lo mejor o peor que esté cada capítulo depende también de los buena o mala que sea esa película en cuestión. Aconsejo a los lectores de esta web, sin duda los capítulos dedicados a las películas de ciencia-ficción (Alien, Blade Runner, Prometheus y Marte), pero consideraría que sería un error no leer también el resto. Bueno, más que un error, una pena, ya que pienso que Ridley Scott es un director lo suficientemente interesante como para despertar la curiosidad hacia sus otros films.

Dos de tus anteriores trabajos editados en 2008 estaban dedicados a Oliver Stone y Steven Spielberg ¿Consumes cine de otras latitudes o eres un enamorado el cine norteamericano?

Como decía un amigo mío, “estoy echado a perder por el cine norteamericano”. Veo todo tipo de cine, claro, pero mi gran debilidad son las grandes espectáculos hollywoodiense. Qué le vamos a hacer. Aunque también guardo un rinconcito para mi buen amigo Woody Allen.

¿Sobre qué otros cineastas te gustarían escribir otro estudio porque en España no se han estudiado sus películas con suficiente rigor?

Uff, aún hay muchos, sin duda. Clásicos y modernos… pero me vas a permitir que no te los diga, por si alguien se me adelanta (je, je, je). Pero, claro Quientin Tarantino es uno de ellos, evidentemente…. Y deja que Bryan Singer haga algunas películas más que seguramente también le echaré mano.

Para acabar siempre pedimos a los autores entrevistados que nos recomendéis alguna obra sobre cine fantástico editada recientemente en nuestro país.

Yo, precisamente, no soy lector de libros de ciencia ficción. Aunque la novela de Andy Weir (El marciano) me gustó muchísimo. Es un gran libro que tuvo una soberbia adaptación al cine.

Te agradecemos tu tiempo para la entrevista y te deseamos suerte con tus futuros proyectos.