RESEÑA SPACE FICTION VISIONES DE LO COSMICO EN LA CIENCIA FICCION
Space Fiction. Visiones de lo cósmico en la ciencia-ficción, publicado en 2020 bajo la coordinación de Mario-Paul Martínez Fabre y Fran Mateu y editado por Miguel Herrero Herrero a través de Cinestesia, constituye una propuesta académica y crítica que explora la relación entre la ciencia-ficción y la dimensión cósmica en múltiples manifestaciones culturales. La obra surge como resultado de la segunda edición del Congreso Internacional de Género Fantástico, Audiovisuales y Nuevas Tecnologías, celebrado en noviembre de 2019 en Elche, España, en el marco del Festival Internacional de Cine Fantástico de Elche – FANTAELX, y organizado en colaboración con la Universidad Miguel Hernández. Este libro reúne investigaciones de carácter nacional e internacional, provenientes de instituciones como la Universidad de Aix-Marsella, la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Lumière Lyon 2, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la Universidad de Nueva Granada, entre otras.
El libro abre su recorrido conceptual con una reflexión sobre el espacio como construcción simbólica y epistemológica, más allá de su función como mero escenario narrativo. Martínez Fabre y Mateu sitúan la ciencia-ficción en un diálogo constante con la historia cultural y la especulación humana, desde los experimentos imaginativos de Kepler en Somnium hasta la popularización del término por Hugo Gernsback en 1926. Los autores muestran cómo lo cósmico oscila entre lo plausible y lo inconcebible, estructurando una dialéctica que conecta lo racional con lo fantástico y que sirve de columna vertebral para los análisis posteriores. En este marco, Borges y otros precedentes literarios evidencian que la ciencia-ficción no solo construye mundos posibles, sino que cuestiona nuestra percepción de la realidad y de la humanidad misma.
La obra incluye 17 ponencias y 15 trabajos de investigación que abordan la ciencia-ficción desde perspectivas tan variadas como la literatura, el cine, la televisión, los videojuegos, la sociología, la historia, la enseñanza y las artes plásticas. Los textos seleccionados amplían la comprensión del género más allá de la narrativa tradicional, mostrando cómo la dimensión cósmica puede interconectarse con la tecnología, la realidad virtual, la robótica y la inteligencia artificial, así como con fenómenos sociales y culturales contemporáneos. Entre los estudios más destacados se encuentran análisis de la singularidad en la cosmología metafísica de Silver Surfer; la racionalización del mito en la tetralogía distópica de Piotr Szulkin; las narraciones especulativas sobre mundos posibles desde la perspectiva de Donna Haraway; y la incorporación de la realidad virtual en la representación de universos y mutaciones estéticas en la ciencia-ficción. Otros trabajos exploran la interacción entre humanos, alienígenas y robots, así como la relación entre matemáticas, cosmología y fantasía en literatura y cine, además del tratamiento de los miedos tecnológicos y su analogía con lo cósmico en series como Black Mirror.
Otro hilo transversal es el diálogo interdisciplinar que articula literatura, cine, cómic, videojuegos, filosofía, matemáticas y pedagogía, construyendo un conocimiento complejo que no se limita a un medio o disciplina específica. Esta multiplicidad de perspectivas permite abordar la ciencia-ficción como un espacio de reflexión ética, estética y social, donde lo fantástico y lo especulativo se combinan para repensar tanto el cosmos como la condición humana. El enfoque crítico del libro enfatiza cómo cada narrativa propone herramientas conceptuales para analizar la otredad y la interacción entre tecnología, sociedad y cultura.
Un eje central que recorre Space Fiction es el encuentro con “lo Otro”, explorado desde tres perspectivas interrelacionadas. En el plano espacial y cósmico, se observa en la exploración de planetas, universos paralelos y la vastedad del cosmos, como muestran Ad Astra, Silver Surfer y El problema de los tres cuerpos. En la dimensión tecnológica y distópica, la otredad se manifiesta a través de la inteligencia artificial, la robótica y los replicantes digitales, planteando dilemas éticos y sociales (Cuéllar, López Izquierdo, Ramírez Gómez). Finalmente, en el ámbito cultural, social y filosófico, el contacto con ideas alienígenas, lenguajes o mitos transforma la percepción del ser humano y sus relaciones con el mundo, como evidencian Arrival, Love, Death + Robots y los ensayos de Donna Haraway.
La dimensión crítica y política del género se explora con rigor en el capítulo de Michelle Lucy Copmans, que analiza Alien (1979) como metáfora de la lógica capitalista y de la colonización económica del espacio. A través de la escena en la que la empresa Weyland-Yutani prioriza la captura del xenomorfo sobre la vida de la tripulación, se plantea que la distopía espacial refleja estructuras de poder y mercados que determinan nuestras sociedades. Complementariamente, Celia Cuenca García, en su análisis de Arrival, traslada la reflexión hacia la lingüística y la percepción temporal, mostrando cómo el aprendizaje del idioma de los heptápodos reconfigura la conciencia humana. Aquí, lo cósmico funciona como espejo de la subjetividad y de los límites de la racionalidad, estableciendo un vínculo entre narrativa especulativa y filosofía del lenguaje.
Otros capítulos destacan por su innovación temática y metodológica. Lluís Anyó examina la sexualización de la otredad en criaturas femeninas alienígenas, revelando cómo la ciencia-ficción audiovisual articula tensiones culturales en torno al deseo y el miedo. Carlos Atanes, a través de Silver Surfer, propone un enfoque metafísico sobre la singularidad cosmológica en el cómic, evidenciando la riqueza epistemológica de medios a menudo subestimados. Luis E. Froiz Casal rescata la ciencia-ficción europea de Piotr Szulkin, mostrando cómo la racionalización del mito se convierte en estrategia crítica frente al poder y la alienación social. La animación contemporánea de Love, Death + Robots, analizada por Deborah Rodríguez Rodríguez, conecta la narrativa futurista con debates filosóficos clásicos, mientras que Johanna Caplliure examina a Donna Haraway y el género especulativo como herramienta para repensar conocimiento, identidad y poder. Finalmente, estudios sobre Rick y Morty y Ad Astra ilustran cómo la producción de espacio y la búsqueda de sentido personal en lo cósmico constituyen un eje central de la ciencia-ficción contemporánea, donde estética, filosofía y crítica social se entrelazan para ampliar nuestra comprensión del universo y de la humanidad.
En la mitad de la obra, Space Fiction se adentra en las transformaciones tecnológicas y estéticas que la ciencia-ficción contemporánea imprime sobre los universos narrativos. Léa Dedola, en su análisis de la realidad virtual, demuestra cómo las tecnologías inmersivas no solo permiten experimentar mundos imaginarios de manera directa, sino que modifican la propia percepción del espacio, los colores, las texturas y la narrativa sensorial. La realidad virtual se convierte así en un laboratorio experimental donde se cuestionan los límites de la narrativa, la construcción del espacio y la interacción con el espectador, conectando con el estudio de Diana Mitzi González Fonseca sobre Rick y Morty, en el que la estructura de multiverso se entiende como producción social y cultural del espacio. Ambos capítulos evidencian cómo distintos medios, desde la animación hasta la VR, comparten la capacidad de problematizar lo cósmico y lo social simultáneamente.
Daniel Pérez Pamies, al analizar Twin Peaks: El regreso, amplía esta perspectiva hacia lo televisivo y lo surrealista, mostrando cómo la estética pulp de los años 50 y la experimentación narrativa generan un cosmos en el que universos paralelos, paradojas temporales y seres extraterrestres conviven con lo cotidiano. La originalidad del capítulo radica en tratar la serie como un laboratorio de ficción cosmológica que resignifica mitologías y símbolos culturales, evidenciando la flexibilidad de la ciencia-ficción para construir universos liminales. Esta mirada se complementa con los estudios de Francisco Cuéllar y Daniel López Izquierdo, quienes, desde la robótica, la inteligencia artificial y la tecnonostalgia, exploran cómo la tecnología plantea dilemas éticos, sociales y existenciales, conectando nostalgia, identidad y reflexión sobre el tiempo y la memoria en el cine contemporáneo.
La sección final del libro articula la ciencia-ficción como puente entre rigor científico, narrativa especulativa y reflexión social. Alejandro Durán Moctezuma, en su análisis de El problema de los tres cuerpos, muestra cómo la ciencia-ficción hard combina física teórica, filosofía y narrativa para interrogar la posición humana frente al cosmos y lo Otro. David Ramírez Gómez, por su parte, aborda la distopía tecnológica como amenaza a la libertad y a la condición humana, evidenciando patrones de deshumanización a través de la historia del cine estadounidense reciente. Rocío Serna-Rodrigo amplía esta perspectiva hacia los videojuegos, demostrando que la interactividad permite experimentar dilemas éticos y existenciales desde la acción lúdica. Finalmente, José Rovira-Collado, Verónica Navarro Navarro y Germán Piqueras Arona reflexionan sobre la educación, la matemática, la fantasía y los miedos tecnológicos como ejes que atraviesan la narrativa de la ciencia-ficción, mostrando que este género no solo especula sobre mundos posibles, sino que constituye un espacio para la pedagogía, la creatividad y la crítica cultural. En conjunto, estos capítulos evidencian que la ciencia-ficción contemporánea se proyecta como laboratorio de experimentación estética, ética y cognitiva, donde tecnología, interacción y reflexión se articulan para explorar lo cósmico y lo humano desde ángulos inéditos.
Entre los capítulos más originales destacan aquellos que aportan metodologías y enfoques innovadores. The Answer: Silver Surfer (Atanes) legitima el cómic como objeto de estudio desde una perspectiva metafísica; La depredadora sexual del espacio (Anyó) aporta un análisis de género y corporalidad en la ciencia-ficción audiovisual; Love, Death + Robots (Rodríguez Rodríguez) propone un itinerario filosófico que dialoga con la narrativa; Rick y Morty (González Fonseca) aplica teoría social al multiverso animado; y Replicantes digitales (López Izquierdo) vincula nostalgia, tecnología y ética cultural. Estos capítulos muestran que la ciencia-ficción permite explorar lo cósmico desde ángulos inéditos ,estético, ético, social y filosófico, consolidando el libro como una referencia clave para el estudio interdisciplinar del género.
Space Fiction. Visiones de lo cósmico en la ciencia-ficción constituye una obra indispensable para comprender la intersección entre ciencia, imaginación y sociedad. La coordinación de Martínez Fabre y Mateu ha logrado reunir un corpus diverso que evidencia la riqueza de la ciencia-ficción: desde la reflexión filosófica y epistemológica hasta la crítica política y social, pasando por la estética, el género y la pedagogía.
El libro demuestra que el estudio de lo cósmico no es solo una cuestión de espectáculos o aventuras espaciales: es un terreno donde se interrogan nuestras certezas, se problematiza la relación con la tecnología, se exploran los límites de la imaginación y se cuestiona nuestro lugar en el universo. La obra nos invita a reconocer la ciencia-ficción como un laboratorio interdisciplinar, capaz de conectar la física con la filosofía, el cine con la educación, la literatura con los videojuegos, y la estética con la política.
En definitiva, este libro es un viaje por los confines del cosmos narrativo y reflexivo, que permite vislumbrar la infinita expansión de la imaginación humana, desde Kepler hasta la contemporaneidad digital, pasando por la space-opera, la distopía social y los multiversos de animación. Space Fiction no solo estudia lo cósmico: nos recuerda que nuestro lugar en el universo sigue siendo, y seguirá siendo, un enigma fascinante, estimulante y siempre abierto a nuevas exploraciones.


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