RESEÑA DE "DIÁLOGOS CON LO FANTÁSTICO EN EL POLICIA LATINOAMERICANO" DE IBEROAMERICANA EDITORIAL VERVUERT
Diálogos con lo fantástico en el policial latinoamericano (Iberoamericana/Vervuert, 2025) constituye una aportación fundamental y largamente necesaria al estudio de la ficción criminal en América Latina. Editado por Sabine Schmitz, Daniel A. Verdú Schumann y Dante Barrientos Tecún, el volumen es el resultado del IV Coloquio sobre la ficción criminal latinoamericana celebrado en la Universidad de Paderborn en 2022 y se integra en una ya consolidada serie de investigaciones colectivas dedicadas al género policial y negro desde perspectivas innovadoras. En esta ocasión, el foco se sitúa en un cruce especialmente fértil y aún insuficientemente explorado: el diálogo entre el policial y lo fantástico.
El punto de partida teórico del libro es claro y ambicioso. Ambos géneros —el fantástico y el policial— se consolidan de manera casi simultánea en la segunda mitad del siglo XIX, al calor del desarrollo de la prensa moderna y de nuevas disciplinas científicas como la biología, la psicología, la sociología o la ciencia forense. Estos géneros comparten un contexto histórico y también tienen algunas características similares. Por ejemplo, el suspense, la búsqueda de pistas, el cuestionar la realidad y la relación con lo siniestro. Además, siempre hay una tensión entre lo racional y lo inexplicable.
No se trata de que estos géneros se hayan encontrado por casualidad. La combinación de lo fantástico con el policial en la literatura latinoamericana hace que estas historias tengan más significado, crítica y poder para cuestionar las cosas. Esto es lo que defiende este volumen.
En la oba, los editores quieren ver la mezcla de géneros como una oportunidad para experimentar con nuevas formas de contar historias y de entender el mundo. De esta manera, se pueden cuestionar las ideas tradicionales que se han heredado de la cultura occidental moderna. En América Latina, la situación es complicada. Hay recuerdos de la cultura indígena, mucha violencia política, dictaduras, desigualdades y traumas que afectan a todos. En este contexto, lo fantástico no solo sirve para sorprender, sino que también es una forma de hacer preguntas sobre la memoria, la justicia, la verdad y lo que podemos saber.
Este libro se divide en tres partes principales que nos permiten explorar el tema desde diferentes puntos de vista: la historia, los temas y los medios. La primera parte se centra en las teorías y la historia. El capítulo escrito por Román Setton nos lleva a través de los comienzos del género policial y lo fantástico en Europa y América Latina. Destaca similitudes importantes, como la forma en que se presentan los detectives, los roles de los hombres y las mujeres, y cómo todo esto se relaciona con el arte y la estética. A partir de autores como Holmberg, Borges y Bioy Casares, Setton muestra cómo el diálogo entre ambos géneros en América Latina no es una importación tardía, sino una reelaboración original y profundamente reflexiva.
Ezequiel De Rosso sigue con esta genealogía, mirando a la década de los cincuenta y al relato “El destino” de Pedro Jorge Vera. Analiza cómo el género policial se hace más propio de cada país y cómo se relaciona con elementos góticos y fantásticos. Este capítulo es muy útil para entender cómo el policial latinoamericano comienza a trabajar con ideas que no siguen solo la lógica, ya en el siglo XX.
Sabine Schmitz cierra este primer bloque con un estudio clave sobre la narrativa policial argentina desde 1950 hasta la actualidad, en el que articula el concepto de neofantástico (Alazraki) con la lógica abductiva (Peirce) y la microhistoria (Ginzburg). La autora utiliza textos de Walsh, De Santis y Selva Almada para mostrar cómo el misterio cambia. Ya no se trata solo de resolver un enigma, sino de descubrir realidades diferentes. Estas realidades se pueden entender mejor a través de la intuición, la empatía y el conocimiento que obtenemos en nuestra vida diaria. Esto cuestiona los límites del conocimiento que se considera más importante. La autora muestra que la razón deductiva no es la única forma de acceder a estas realidades. La intuición y la empatía también son fundamentales para entender el misterio. La autora utiliza los textos de Walsh, De Santis y Selva Almada para demostrar esto.
El segundo bloque funciona como un auténtico “tesauro” de motivos fantásticos en el policial latinoamericano y es, sin duda, uno de los grandes aciertos del libro. Aquí se abordan figuras como brujos, monstruos, bestias, chamanes o criaturas híbridas desde perspectivas decoloniales, políticas y éticas. Valeria Grinberg Pla y Brigitte Adriaensen analizan, respectivamente, la obra de Rodrigo Rey Rosa y Distancia de rescate de Samanta Schweblin, mostrando cómo la conjunción de lo policial y lo fantástico permite desestabilizar la racionalidad occidental y denunciar violencias coloniales, extractivistas y patriarcales. En ambos casos, lo fantástico se revela como una herramienta crítica que no evade la realidad, sino que la vuelve más visible y perturbadora.
Los estudios de Nelly Rajaonarivelo, Alba Lara-Alengrin y Dante Barrientos Tecún exploran temas como la animalización, la monstruosidad, la mitología prehispánica y la distopía. Estos temas se utilizan para pensar en la crisis moral, la corrupción y la memoria cultural. Esto se hace en contextos muy diferentes, como Cuba, México y Guatemala.
Estos capítulos son destacados porque combinan un análisis textual riguroso con una buena comprensión de los contextos históricos y sociopolíticos. Mostramos cómo la mezcla de géneros puede generar nuevas formas de imaginar la justicia, la resistencia y la identidad.
El tercer bloque se centra en el ámbito audiovisual y amplía mucho el horizonte del volumen. Los estudios sobre la serie El reino, las películas La Llorona y Sueño en otro idioma, así como los filmes El censor y Moebius, muestran la gran productividad del diálogo entre el policial, lo fantástico, el thriller, la distopía y la ciencia ficción en el cine y la televisión latinoamericanos. Lo que llama la atención es cómo se aborda la animación en el capítulo de Mónica Kirchheimer. Este capítulo es especial porque abre un camino de estudio que no muchos han seguido. La animación permite hablar sobre la memoria de las dictaduras de una manera muy particular, utilizando claves que son alegóricas, poéticas y que nos hacen reflexionar profundamente.
El cierre del volumen con el texto de Pablo De Santis sobre Leo Perutz es tan elegante como significativo. No solo establece un puente entre la tradición europea y la recepción argentina de una obra atravesada por lo policial, lo fantástico y la especulación filosófica, sino que también funciona como una reflexión implícita sobre la afinidad electiva entre ambos géneros y su capacidad para sobrevivir entre el éxito, el olvido y el exilio.
Lo que hace que “Diálogos con lo fantástico en el policial latinoamericano” sea importante es que no solo tiene una base académica sólida y aborda muchos temas, sino que también se acerca al género policial de una manera diferente. Este libro se atreve a explorar el policial latinoamericano desde un punto de vista que es a la vez incómodo y productivo. En este punto de vista, la razón, que normalmente se asocia con la investigación criminal, comienza a debilitarse. Esto es algo nuevo en el género policial. El volumen demuestra con enorme lucidez que lo fantástico no es un mero adorno ni una anomalía dentro del policial, sino una herramienta crítica capaz de cuestionar sus fundamentos epistemológicos y, por extensión, las formas hegemónicas de entender la verdad, la justicia y el orden social. En un continente marcado por historias de violencia, silencios impuestos y memorias fragmentadas, esta perspectiva resulta especialmente pertinente, ya que permite pensar el crimen no solo como un enigma a resolver, sino como un síntoma de conflictos históricos, culturales y políticos más profundos.
El libro es importante porque ayuda a conectar diferentes áreas. Une la literatura, el cine, la televisión y la animación. Esto nos da una visión general de lo que está pasando con los libros y programas de detectives en América Latina ahora. También muestra cómo estos están en constante diálogo con historias y mitos de la región. Desde una valoración subjetiva, se trata de una obra que no solo ilumina un campo de estudio todavía poco sistematizado, sino que invita al lector a repensar sus propias expectativas como lector o espectador del género. En ese gesto, el libro se convierte no solo en una referencia académica, sino en una intervención crítica que amplía el horizonte de lo que el policial latinoamericano puede —y quizá debe— ser.


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